Estoy segura que igual que yo muchos de vosotros os habréis planteado en más de una ocasión, ¿que pasaría si nos pudiéramos meter en la mente de nuestros peques cuando aún no saben casi ni hablar: ¿qué pensaran,  qué querrán decirnos? Quizás muchos de ellos nos pedirían que les dejásemos crecer, por ello he decidido pararme a reflexionar sobre esta cuestión con vosotros.

 

  

 

Es cierto, sin duda, que como madre se ven algunas cosas de manera diferente, y ahora que lo soy entiendo mucho mejor esa frase que tanto he escuchado a muchos papás a lo largo de los años: “Que pena, se ha hecho mayor”. Cuando nuestros hijos nacen queremos que crezcan rápido, pero cuando lo hacen nos da vértigo y no queremos que lo hagan por diferentes motivos: que sea el último hijo que vamos a tener, afrontar nuevas etapas o simplemente porque nos cuesta aceptar que ya no nos necesiten para todo. En sus primeros meses de vida son nuestros bebés, pero pronto dejan de serlo, pasa muy rápido y aunque entiendo esa pena, debemos entender que ya no son bebés sino que son niños capaces, en sus diferentes etapas, de hacer infinidad de cosas ellos solos.

 

 

 

Es verdad que la evolución en los niños es asombrosa pero también es cierto que tenemos que ayudarles a adquirir cada día una mayor autonomía y así dejarles crecer. Un niño autónomo será un niño seguro de sí mismo que se verá capaz de afrontar cada cosa que le surja en su día a día. Nosotros debemos dejarles equivocarse y aprender de sus errores, dejarles ver lo que pueden llegar a hacer sin ayuda y aprender cuando deben pedirla.

 

 

 

 

 

¿Cómo podemos ayudarles a ser más autónomos?

 

  

 

  • Motivarles a que hagan pequeñas tareas, enseñarlos a ser constantes y alabarles su trabajo.
  • Explicarles cómo hacer cada acción que queramos que lleven a cabo.
  • Ser su ejemplo. Si queremos que ordenen, debemos ser personas ordenadas.

 

 

Y para mí lo más importante NUNCA les digáis: “¡No puedes hacer esto!”. Hay que confiar en sus capacidades y aunque creamos que no van a ser capaces de hacer algo, debemos transmitirles que si pueden y que les apoyamos en sus intentos y en sus tropiezos.

 

 

 

¿Qué tipos de cosas pueden hacer ellos solos en esta edad? 

 

  De 1 a 2 años 

 

  • Guardar sus juguetes
  • Colaborar al
  • Quitarse y ponerse el abrigo, los zapatos, etc.
  • Beber solos

 

 

 

De 2 a 3 años 

 

 

  • Comer sin ayuda
  • Ayudarnos a poner la mesa
  • Poner la ropa sucia en su lugar
  • Tirar cosas en la papelera
  • Subir y bajar escaleras con soltura

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 En Depeques hacemos todo lo que está en nuestras manos para hacer que nuestros alumnos sean cada día más autónomos.  Nuestros peques saben ponerse y quitarse sus abrigos (algunos incluso abrocharse y desabrocharse), intentan acercar sus sillas a la mesa, favorecemos en la rutina de la comida el uso correcto de los cubiertos y por supuesto que coman solitos sin ayuda.  Los animamos a bajarse la ropa y cuando controlan esfínteres son capaces de ir al baño sin ayuda. Colaboran en su higiene, lavando sus manos e identificando cuando están sucios o tienen mocos. Además de todo esto les mandamos pequeñas tareas cuando son protagonistas y se convierten en nuestros ayudantes en diferentes momentos del día y para ellos es un premio poder ayudarnos.

 

 En esta edad es muy importante que puedan expresarnos sus necesidades y para ello también debemos dejarlos hacerlo y no adelantarnos antes de que ellos busquen la fórmula para transmitirnos lo que desean. Con todas las actividades que llevamos a cabo ellos son capaces de ver sus posibilidades, sus habilidades y sus limitaciones.

 

 

No quiero terminar sin destacar lo felices que nos hace verles ese crecimiento, tanto a nosotros en la escuela como en casa a los papis, nos sentimos orgullosos de cada logro que hacen. Son sentimientos encontrados, alegría y pena a la vez, pero normales. Cada etapa de la infancia es un mundo, pero lo importante es que pasamos por cada una de ellas JUNTOS.

 

 

De una manera u otra siempre estaremos unidos a nuestros hijos, de eso no hay duda.

 

 

 

 

Noelia Aragón