La PRIMERA INFANCIA es una etapa crucial en el desarrollo de un niño, y establecer rutinas saludables desde edades tempranas, puede tener un impacto significativo en su bienestar y desarrollo.

 

En este artículo, exploraremos la importancia de las rutinas en la primera infancia y proporcionaremos algunas ideas para establecer rutinas saludables nuestros peques.

 

Veamos primero la definición de RUTINA:

    1. Costumbre o hábito adquirido de hacer de un modo determinado, que no requiere tener que reflexionar o decidir.
    2. Habilidad que es únicamente producto de la costumbre.

Como la definición bien dice, una rutina es el hábito adquirido sin tener que estar pensando y/o decidiendo y en los primeros años de vida aporta a los peques una gran seguridad en su día a día y a los adultos una mayor tranquilidad (que no es poco en los tiempos que vivimos).

 

Según María Montessori los niños tienen que tener una referencia de cómo desarrollar correctamente los hábitos y las rutinas que se les exigen. La familia, los padres, sus figuras de apego y sus educadores son los responsables de mostrar e involucrar a los niños en hábitos sanos y en rutinas positivas.

 

Crear RUTINA suele parecer difícil sobre todo al principio; con la llegada del bebé, nuestro mundo se pone patas arriba, nuestros horarios cambian, nuestros hábitos se modifican e incluso los caracteres se alteran. El bebé marca sus propios ritmos de comida, sueño y nosotros vamos “adaptando” los días. Lo que se suele hacer es respetar esos ritmos y los papás y mamás irán incorporando unas rutinas básicas entre medias: el paseo, baño, hora de dormir nocturna… Cuando todas las necesidades están cubiertas él bebe estará relajado y feliz y los adultos más tranquilos.

A medida que va creciendo las horas de sueño se van reduciendo, mostrando más actividad durante el día e iremos incluyendo nuevos hábitos. Lo ideal (de 6 a 12 meses)

              • 30/8:00 horas Toma de desayuno.
              • Juego, estimulación, paseo…
              • 10:00 a 11:00 horas primera siesta.
              • Aseo
              • Juego, estimulación, paseo…
              • 12:00 / 13.00 horas Comida
              • Aseo
              • Siesta (segunda siesta)
              • Juego, estimulación, paseo…
              • 19:00/19:30 horas Cena
              • Cuento/música relajante
              • 20:00/ 20:30 dormir.

NOTA: Las horas son orientativas, es un simple ejemplo en el que fijarnos para poder explicar que así él bebe se encontrará a gusto, calmado… Estos horarios se pueden adaptar en la primera etapa (0-3 años), las adquisiciones de estas rutinas diarias van a aportar seguridad y autonomía a nuestros peques ya que poco a poco ellos mismos se anticiparán a lo que viene.

 

Las ventajas de incorporar hábitos a la vida de los peques son:

  • Aportan confianza.
  • Potencian la autonomía, que a su vez hace que se favorezca la autoestima de los niños ya que al ellos mismos pueden ver los progresos que van haciendo.
  • Ayuda a la concentración.
  • Y lo más importante: a ser

 

Por todo esto desde Depeques damos mucha importancia a las rutinas y nuestro periodo de adaptación, entre otras cosas, gira entorno a la adquisición de hábitos a través de acciones y actividades que repetimos periódicamente. Cuando el peque llega por primera vez a la escuela todo es nuevo para ellos por eso lo más esencial es que se sientan cómodos y seguros en este entorno. En Depeques, los niños y niñas aprenden a través de experiencias diarias y rutinas que les ayudan a sentirse seguros, a desarrollar habilidades sociales y emocionales, y a adquirir hábitos saludables que les acompañarán a lo largo de su vida.

 

Nuestras rutinas diarias son:

  • Damos la BIENVENIDA, los peques se sienten queridos y empiezan el día con energía positiva.
  • Asamblea, el espacio que usamos para comunicarnos, marcar objetivos para el día y aprender cosas nuevas. Aquí anticipamos si hubiera algún cambio en el día.
  • Aseo, cambio de pañal o sentamos en el orinal (creando hábito para abandonar el pañal) o van al baño.
  • Actividad, cada día una diferente, trabajando cosas relacionadas con la unidad didáctica que estemos dando.
  • Patio, momento de juego donde los peques empiezan a socializar, negociar y resolver posibles conflictos entre iguales.
  • Lavado de manos, un hábito de higiene antes de la comida.
  • Comida, aprendemos buenos hábitos alimenticios, posturales y modales.
  • Aseo, repetimos rutinas e incluimos el cambio de pañal o ir al baño.
  • Sueño, creamos un ambiente adecuado para que se relajen y descansen.
  • Merienda, al igual que en la comida seguimos trabajando buenos hábitos.
  • Juego, cuento y canciones.
  • ¡Nos vamos a casa! Intentamos que sea un proceso ordenado y tranquilo. Colocamos la clase, ponemos zapatos, abrigos…todo esto les ayuda a no tener una espera ansiosa y tener un reencuentro alegre.

 

Todos estos pasos hacen que nuestros alumnos tengan seguridad, estabilidad y sentido de pertenencia al grupo.

 

En casa os podéis organizar como más se ajuste a vuestros horarios, marcando unos objetivos sencillos toda irá más rodado, podéis tener en cuenta 3 aspectos básicos:

  • Seguir siempre el mismo orden. Por ejemplo: llegamos a casa nos quitamos los zapatos, nos lavamos las manos, jugamos un rato, baño, cena, cuento y a dormir.
  • Ser constantes y evitar cambios. A veces nuestro ritmo diario hace que nos saltemos algunos pasos y que seamos poco constantes en nuestras rutinas diarias, pero se debe procurar mantener el orden y cumplirlos, aunque tengamos que agilizarlos.
  • Facilitar transiciones para aumentar la colaboración del niño. De esta forma las transiciones costarán menos, pues los niños entenderán estos pasos y se sentirán seguros. También potenciarán su autonomía, ya que, si los niños conocen lo que deben hacer a continuación, podrían hacerlo por su propia iniciativa.

 

Pero para evitar el fracaso debemos tener en cuenta lo siguiente:

  • Las prisas no son buenas. Hay que permitir que los niños y las niñas empleen el tiempo oportuno en su realización.
  • Los castigos y amenazas pueden funcionar a corto plazo, pero no benefician para el desarrollo de los niños. Además, amenazar con castigos y luego no cumplir con la amenaza resta credibilidad y valor a las palabras.
  • Principio de no contradicción: los adultos no pueden mostrar hábitos diferentes de los que se pretenden inculcar.

 

Como padres y educadores, es esencial comprender la importancia de las rutinas y cómo implementarlas de manera efectiva en la vida cotidiana de los niños y niñas tanto en casa como en la escuela.

 

“Una rutina diaria basada en buenos hábitos y disciplinas separa a los más exitosos de todos los demás. Una rutina es excepcionalmente poderosa.” Darren Hardy.